José Kaff
lunes, 30 de noviembre de 2015
viernes, 23 de abril de 2010
Ramón en el camellón (o esto no es un cigarro)
Desde lo profundo de sus ojos Ramón mira alejarse al grupo de hombres con uniforme. La calle repleta y nadie mirando sus nalgas tiznadas asomarse por encima del pantalón, corrido por la fuerza de las manos que cargaron a este hombre para colocarlo en en camellón. El grupo de Protección civil lo dejó ahí, a salvo de los autos. Lo levantaron de la calle y le pusieron un cigarro entre los dedos. Blanco, limpio, apagado, el cigarro es tan contradictorio. Negro, este mundo es más contradictorio. Por detrás de su máscara de mugre, Ramón mira la ciudad que no lo quiere ver. Hay personas que sonríen de dolor.
miércoles, 24 de marzo de 2010
JUSTO EN EL DIA DE LA MEMORIA
Aldo y Moro Flores y dos muchachos de apellido Luna, todos integrantes de la Asamblea El Algarrobo de Andalgalá, fueron arrestados por averiguación del delito de violación de propiedad privada. Están incomunicados. En la comisaria de Andalgalá no dan informaciòn alguna. La detención de los compañeros de Andalgalá es un acto de represión y de provocación adjudicándoles hechos que no cometieron, ya que el propósito de los asambleístas consistió en inspeccionar las roturas del mineroducto, cuyos derrames y contaminación niega Mina Alumbrera. Uno de los hermanos Luna detenido es miembro de gendarmería nacional y vive en Buenos Aires. Se hallaba con los otros tres asambleistas midiendo la contaminación del río de Villavil con un detector de metales pesados. Por ese motivo fueron apresados.
La gente ha ido a manifestarse a la plaza, en búsqueda de información. Se calcula una concentración semejante a la que ocasionó la represión brutal sufrida por ese pueblo del oeste catamarqueño. En estos momentos la policía está poir arrojar gases a los manifestantes.
Las asambleas de todo el país se hallan en estado de alerta exigiendo la intervención de defensores del pueblo y de la justicia para lograr la libertad de los asambleistas.
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lunes, 22 de febrero de 2010
Se busca el unicornio azul
domingo, 21 de febrero de 2010
El centro sin esquinas
martes, 16 de febrero de 2010
Molestia
La búsqueda
lunes, 15 de febrero de 2010
Un barquito
domingo, 3 de enero de 2010
Tortugas en el metro
miércoles, 9 de diciembre de 2009
El sapito se murió. Se quedó pensando en la entropía; en cómo las cosas cambian y nunca vuelven a ser iguales; en cómo se acaba el amor y nunca vuelve a su lugar. El sapito se quedó quietecito, para ver si así podía evitar que sucedieran las cosas. Pero no. Así es la entropía, pensaba muerto de miedo. No se puede parar el mundo, o talvez debió decir el universo. Sintió cómo sus patitas se estiraban, como si estuviera en un aparato de tortura que llaman “caballo”, sus ojos empezaron a salir de las órbitas y corrieron disparados hacia distintos puntos del universo. Sus deditos también se estiraron, largos. Todo su cuerpo empezó a separarse, y de pronto, ¡pop!, explotó. Se murió el sapito. El sapito soy yo. Hasta aquí llegué.
martes, 1 de diciembre de 2009
Juan y el presidente
Ana dos veces
sábado, 28 de noviembre de 2009
Girar
— Buenas noches, chapas.
— Buenas… gracias.
Se agachó un poco más y simuló un intento de abrazo, pasando el mechón muy cerca de mi cara. En su cuello, puede percibir el efecto de la noche en su perfume. La piel de Ela volvió a enchinarse. Esta vez la mía también. Pude sentir cómo el olor bajaba por dentro de mí, como un relámpago que se me estrellaba en el pubis.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Había unas feministas que creían en el Estado (y viceversa)
martes, 10 de noviembre de 2009
No traemos miedo
Si nos hubiéramos quedado, si nos hubiese espantado la amenaza del arma en su cintura o del revólver en poder de su compañero, probablemente nada de esto pasaría por nuestras cabezas. Otro tipo de reflexión, nos ocuparía.
El problema, debe pensar el desdichado, es que no tengo un arma. La ventaja, piensa Ela, es que es tan distraída. La desdicha, pienso, es que ya no traemos miedo a las cosas comunes; tanto han gastado en espantarnos, que ahora apenas tememos al terror.
* Por supuesto, el nombre de este blog está tomado de la famosa obra que Antonio Gramsci escribiera desde una cárcel milanesa hace exactamente ochenta años, y que desde los años setenta ha sido publicada como “Los cuadernos de la cárcel”. Poco se parece la situación italiana del fascismo de los treinta a la del México del bicentenario. Aunque poco no quiere decir nada. Las semejanzas entre Benito y Felipito (por supuesto que no hablo de Don Gato y Mafalda) las encontrará el lector por su cuenta.
Con todo, las líneas que se comparten en este blog fueron realizadas desde la calle y no desde una cárcel. Aunque, efectivamente, pisaron primero algún cuaderno. ¿En libertad? Bueno, la respuesta es relativa y da para más preguntas que afirmaciones: ¿Puede hablarse de libertad en la actualidad, cuando somos vigilados por cámaras “de seguridad” en las tiendas de autoservicio, en el metro, en las calles, en las escuelas y oficinas…; cuando el pensamiento dominante prescribe desconfiar, vigilar, acusar al semejante; cuando los medios de comunicación nos machacan todo el día con el terror y la enajenación; puede hablarse de libertad, en fin, en el capitalismo?
Más de uno ha señalado ya que la democracia liberal lo que vino a legitimar fue precisamente la libertad acotada al dinero. Mientras en el feudalismo el esclavismo y la desigualdad eran legales, en el capitalismo son legítimos con base en el poder económico.
Sin embargo, siempre quedan resquicios para la emancipación. Los cuadernos de la calle pretenden únicamente contribuir con una uñita, como dicen los zapatistas, para rasgar una línea, una forma, en el muro que divide a los de arriba y a los de abajo, en el paredón al que suelen ser condenados aquellos que una y mil veces se rebelan en la historia; ese Muro que un día caerá no como “fin de la Historia” y supuesto triunfo final del capitalismo, sino sobre la cabeza de los capitalistas, como derrota definitiva del capitalismo y el pensamiento único, hegemónico, dominante, heterogeneizante. Será el principio, pues, de las historias, los cuentos, las utopías, las emancipaciones, las libertades…





